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MANDI nos recuerda el día del encuentro en Córdoba

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PRIMER ENCUENTRO MASIVO…….
CORDOBA
Amanecía el día 8 de enero de 2011, día que para mi empezó a las 6 de mañana (aunque debo de confesar que apenas pude conciliar el sueño reparador), sabía que podía ser una jornada larga llena de emociones, nervios, alegrías, reencuentros, muchos recuerdos, alguna lagrimilla de esa que se escapan sin querer y un montón de km de carretera desde mi ciudad natal hasta encontrarme con mis antiguos camaradas de la mejor compañía de operaciones especiales del mundo la gloriosa, 62 de Bilbao.
                             El autobús que me llevaría hacia mi primer objetivo partía a las 7:35 de la mañana, con rumbo a  Sevilla. Seria por tanto la capital hispalense la primera después de 27 años testigo de los primeros abrazos y reencuentros con de los que ya sería un día histórico para todos los que íbamos a protagonizar aquel 8 de enero del año que habíamos estrenado recientemente, y también la primera piedra de lo que esperamos sea, a no  mucho tardar, otra “quedada”,  más numerosa. Quisiera recordarles a todos los que no pudieron estar este día y pedirles que en la siguiente unan todos sus fuerzas y su voluntades para que esto se produzca hago votos por lo cual.
                               Llegaba el autobús, puntual a Híspalis, a Plaza de Armas, donde ya con las primeras luces de la mañana trianera y con la debida protección Macarena, con las sombras de lo que fue la Expo-92 me despachaba los primeros abrazos de bienvenida uno de mis  cuatros, sevillanos mas excelentes que he tenido el gusto de conocer, camarada como todos y que no hacia ni seis día que habíamos dibujado juntos el día que comenzaba a sonar a reencuentro.
                               En un santiamén, una corriente de emoción me embargaba al oír un nombre de un onubense de por vida, de un rociero, de un tío “que se viste por los pies “ de mi binomio. Fue emotivo y la vez me decía a mi mismo que no apretara tanto al abrazar al camarada onuba, porque corría el riesgo de no tener fuerzas para los demás que aun aguardaban en otros puntos equidistantes de la ciudad Hispalense y en la propia ciudad del Señor de los Señores. Tan solos unos minutos que me parecieron más largos que los 27 años anteriores. Me esperaba alguien también muy especial.  y  al leer esto sabe igual que yo lo digo (verdad largo), con la agilidad de Fernando Alonso el buga de Santa se deslizo por las calles que siempre que acudo a esta ciudad huelen a azahar.
                            Describiendo gambeteos con el volante, buscando desesperadamente una dirección en una barriada sevillana, el chofer del automóvil, que aquella mañana se convertiría en una especie de rey mago llevando regalos atrasados a alguien que los esperaba con nerviosismo, incredulidad, alegría contenida, y seguramente una emociones que le recorrería todo el corpachón de más de 1.90 y de cara de pillo sevillano de no te menees, y que miraba y miraba el reloj y no veía llegar la hora de tener de frente a los que venían en su busca, como si lo buscaran, para pedirle que les donase la sangre para vivir y fuera la única en el mundo capaz de salvarles. Y por otro lado en el automóvil se hacia cábalas de cómo debíamos hacer y que no hacer al bajarnos del “buga”. Y los tres ocupantes decidimos que la mejor cosa que podíamos hacer era la de fundirnos en un abrazo, como si no hubiera pasado el tiempo, por eso creo que fue lo que menos pensamos en el momento que el coche paraba. Yo si os digo la verdad no recuerdo quien fue el primero en abrazar a aquel muchacho de la acera que esperaba a tres tipos que no veía hacía mucho tiempo y, si estimados  camaradas  de penas e alegrías, alguna lagrima asomo por donde no debía pero las emociones no habían acabado.
                                 Sin tiempo casi de recuperarnos y con mas nervios en el cuerpo debido en parte porque las emociones y las palabras se amontonaban y luchábamos por llevar la batuta de la conversación como queriendo contarnos todo lo que había pasado en tanto tiempo, sin saber de nosotros, ( a pesar de las múltiples conversaciones mantenidas anteriormente en distintos medios ), emprendíamos raudo viaje hacia otro de mis destinos aquella mañana de enero frio y nuboso y que amenazaba lluvia constantemente Pero esta circunstancia no nos seria ápice para desistir de nuestros planes ( no hay  a su pie risco vedado…) y eso que el chofer nos confesaba tanto tiempo después, que aquella misma mañana  había sufrido algún achaque de mal talante que de vez en cuando le trae de cabeza. Pero aguantó como lo que es, un boina verde, como los que llevaba a su lado y como los esperaban en otro lugar que ha entrado en la historia de este encuentro,  LA CARLOTA.
                                Una hora apenas después de nuestra partida, desde que nos despidieran desde el balcón de la casa de la familia de Quinta, su esposa e hijo, con una cariñosa despedida, ( vaya desde estas líneas un recuerdo para nuestras mujeres e hijos-as que tanto nos han apoyado y que hemos encontrado tanta comprensión desde su lugar como esposas de boinas  verdes e hijos-as, gracias. Sin vosotros, esta historia  que os concierne, no hubiera sido posible). De nuevo el conductor se buscaba la vida para buscar a dos tipos muy singulares y por su por supuesto no sin la gracia, de tierra que  los vio nacer. CADIZ  Nos esperaban dos gaditanos de tierra adentro que apenas llevaban junto unas horas después de no verse 27 años y de nuevo los pensamientos de lo que deberíamos de hacer, abrazos o que  de nuevo que las emociones nos dejaron sin planes y otro montón de  manos abrazadas y apretones de espaldas y si esas lagrimillas en un momento fue como ese latigazo que recorre en Navidad el sorteo del Gordo y de nuevo lo queríamos contar todo en poco tiempo, ya éramos media docena, ¿ pero estábamos todos los de este día…..?
                                     Y pusimos rumbo a nuestro punto de encuentro definitivo en aquella mañana.  CORDOBA, la ciudad de los Califas. Córdoba, la llana  ciudad que entraría por todo lo alto como el lugar donde se concentrarían el mayor número de miembros de la Compañía de Operaciones Especiales nº 62, llamamiento 3º del 82, y que estuvo en Bilbao hace 27 años y no quiero sacar pecho por ello, sino porque que también me embarga una especie de morriña porque a todos nos hubiera gustado que hubiera sido más masivo, pero como confió en todos vosotros. Seguro que no tardara ser así.
                                 Una llamada de pronto rompía la armonía de las conversaciones a este tiempo. Ya andaban un poco mas ordenadas era uno de los que andaban esperando nuestra llegada en el supuesto punto de encuentro, la puerta de cierto recinto singular en Córdoba y  que omitiré, pero que los últimos boinas no pudieron descifrar (seguro, por la edad ) nos costó alguna desventaja con el tiempo pero habíamos esperado 27 añitos, por media hora mas no íbamos a llorar, bueno o lo que sea.
                                Una vez localizados a estos despistados ( (: ) por fin la tropa se reunía para darnos los abrazos apretujones y demás saludos llegados en volandas desde tierras Extremeñas, Andaluzas y Alicantinas. El círculo se cerraba y en principio otro comenzaba, que sería refrendado cuando este primero lo recordemos en el próximo. Seguro compañeros, así os animo a ello como tenéis palabra de boina verde y hombría para ello os lo demando desde este preciso momento (guerrilleros, que queréis…..mas…. instrucción… mas instrucción) perdonar se va la pinza. El señor Teclas daba don de mando para que detuviéramos el buga del Furri a la carrera bajamos como si tuviéramos muelles (bueno alguno si ) nos dedicamos todo tipo de piropos con la debida mención a nuestros años y demás recordatorios al pasado y de ahí a unas fotos de rigor y  las primeras cervecitas y las primeras batallitas de este de aquel de estos de aquellos y fue pasando el tiempo del reloj  y las  primeras despedidas de nuevo con los mejores de nuestros deseos , lagrimillas tenues. La lluvia que nos había amenazado hizo acto de presencia, así  hizo de testigo mudo de aquel primer encuentro (como se estuviéramos en BILBO). Y llegaron las segundas despedidas, y de nuevo los deseos de los de antes, igual. Y con las mismas fuerzas.  Tocaba regresar y de nuevo a la carretera, pero quedaba algo de última, hora una misión que no entraba en los planes del aquel día o al menos  inesperada….
                                   De nuevo la chicharra sonaba, y una voz conocida al otro lado me recordaba una palabra dada la tarde anterior de mi partida hacia esta misión. Era otro hispalense,  al que no le faltaba ninguna pluma y que hizo que algunos tuvieran que aplazar su hora de llegada a casa un poco más. El señor Mochuelo nos esperaba es un lugar de tierras sevillanas y hacia allí  pusimos rumbo, dirigidos por el Largo que se portó y como buen boina nos llevó hasta la misma puerta del punto de espera del  nido del “pájaro”
                              Aquí el señor Isidro nos agasajó con cañitas de rigor como buen sevillano (de la Cruzcampo claro) y Boceta que le da por sacar el álbum de fotos de los recuerdos…. Y venga cervecitas, y venga a cascar,  y las tantas. Si el Furri no nos pone en orden, y tocara retreta y así otra despedida, hasta pronto,  y por fin rumbo hacia la tierra de las gambas y el Atlántico qué frio es el océano, ya no lo recordaba y llegó la penúltima despedida y el descanso en una noche oscura y  lluviosa  que nos había acompañado toda la tarde –noche del 8 de enero de 2011.
                                    Al día siguiente convivencia en los dominios de los Santa y compañía, bien cuidados por la Furriela titular  “sargento Merche “ y cuando languidecía la tarde del domingo día  regresámos a tierras Extremeñas, cansado, pero con la misión cumplida y esperando que la próxima sea rapidita.
                                Un saludo a todos y gracias por aguantar hasta el final de este relato.
                  Viva la 62 coe coe

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